The Project Gutenberg EBook of Sagradas Escrituras Version Antigua by Russell Martin Stendal
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Copyright (c) 1996, 2002 by Russell Martin Stendal
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Title: Sagradas Escrituras Version Antigua
Author: Russell Martin Stendal
Release Date: September, 2004 [EBook #6528] [Yes, we are more than one year ahead of schedule] [This file was first posted on December 25, 2002]
Edition: 10
Language: Spanish
Character set encoding: Latin1
Introducción de Las Sagradas Escrituras Version Antigua transcrita y puesta en español actual por Russell Martin Stendal en su revisión de 1996, asà como un Glosario (antiguo) y dos notas de los Editores de tal revisión:
Las
Sagradas Escrituras
Version Antigua
Traducida de los Textos Originales en Hebreo y Griego
al Español por Casiodoro de Reina (1569)
Apoyada en el Nuevo Testamento
de Francisco de Enzinas (1543)
y en el Nuevo Testamento con Salmos y Proverbios
de Juan Pérez de Pineda (1556)
Y cotejada posteriormente con la revisión
de Cipriano de Valera (1602)
y con subsiguientes revisiones
con el fin de actualizar la ortografÃa y la gramática
sin perder el sentido de la traducción original.
"La Palabra del Dios nuestro permanece para siempre". (IsaÃas 40:8).
Copyright (c) 1999, Russell Martin Stendal
Esta Biblia puede ser usado libremente siempre y cuando su contenido no sea alterado.
(This Bible may be used freely provided that the contents are not altered).
Colombia Para Cristo
Apartado Aéreo 95.300
Santafé de Bogotá, Colombia
telefax 346-1419
Primera Edición
Marzo de 1996
Impreso en Colombia
AMONESTACION
del Traductor de los Sacros Libros
al Lector y a toda la Iglesia del Señor:
Cristiano lector:
Intolerable cosa es a Satanás, padre de mentira, y autor de tinieblas, que la verdad de Dios y su luz se manifieste en el mundo; porque sólo por este camino es desecho su engaño; se desvanecen sus tinieblas, y se descubre toda la vanidad sobre la cual su reino es fundada, y de allà está cierta su ruina: y los mÃseros hombres que tiene ligados en muerte con prisiones de ignorancia, enseñados con la divina luz, se le salen de su prisión a vida eterna, y a libertad de hijos de Dios. De aquà viene, que aunque por la condición de su maldito ingenio aborrezca y persiga todo medio encaminado a la salud de los hombres, con singulares diligencias y fuerza siempre ha resistido, y no cesa, ni cesará de resistir (hasta que Dios lo frene del todo) a los libros de la Sagrada Escritura; porque sabe muy bien por la larga experiencia de sus pérdidas, cuán poderoso instrumento es este para deshacer sus tinieblas en el mundo, y echarlo de su vieja posesión.
Largo discurso serÃa necesario hacer para recitar ahora las persecuciones que la Sagrada Escritura ha sufrido en otros tiempos, y los cargos infames que le ha hecho, por los cuales no pocas veces ha alcanzado a casi desarraigarlos del mundo; y lo hubiera alcanzado sin duda, si la luz que en ellos está encerrada, no tuviese su origen y fuente más alto que este sol, y que no consistiese en solo los libros como todas las otras disciplinas humanas; de donde viene que pereciendo los libros en que están guardadas, o por la condición de los tiempos, o por otros casos mundanos, ellas también perezcan; y si alguna restauración tienen después, es en cuanto se hallan algunas reliquias, con que ayudado el ingenio humano las resucita. Mas porque la fuente de esta divina luz es el mismo Dios, y su intento es propagarla en este abismo de tinieblas, de aquÃ, que aunque muchas veces por cierto consejo suyo permita a Satanás la potestad sobre los sagrados libros, y aunque él los queme todos, y aun también mate a todos los que ya participaron de aquella celestial sabidurÃa, quedándonos la fuente sana y salva, (como no puede tocar en ella) la misma luz al fin vuelve a ser restaurada con gran victoria, y él queda frustrado y avergonzado de sus diligencias.
Por ser pues este su pertinaz ingenio contra la divina palabra, estamos ciertos que no lo dejará de seguir en esta obra presente, y que en cuanto ella es más necesaria a la Iglesia del Señor, tanto más él se desvelará en despertar contra ella toda suerte de enemigos, extraños y domésticos; los de lejos y los de cerca. Los de lejos, hace dÃas que están despiertos para impedir toda versión vulgar de la Santa Escritura, a tÃtulo de que los sagrados misterios no han de ser comunicados al vulgo, y que es ocasión de errores en él, &c. De cerca, no le faltarán otros supuestos, que con tÃtulos algo más sutiles y aparentes se levanten contra ella, aunque por ventura a los unos y a los otros no les falte buena intención, y celo, como muchas veces acontece, que con buenas intenciones pero por falta de mejor enseñanza pensando servir a Dios, sirven al demonio y a sus intentos.
En cuanto a los primeros, no determinamos por ahora tratar la cuestión, si es conveniente o no, que la ley de Dios, y todo el cuerpo de su palabra, ande de manera que pueda ser entendida por todos, remitiéndonos a otros muchos que antes de nosotros la han tratado copiosa y acertadamente. Bastará por ahora amonestarles con toda caridad y humildad, que si son Cristianos, y tienen verdadero celo de la gloria de Dios y de la salud de los hombres, como quieren que se entienda de ellos, miren lo primero, que de lo uno y de lo otro la Palabra de Dios contenida en los sacros libros es el verdadero y legÃtimo instrumento, y que por tal razón Dios lo ha comunicado al mundo para ser por él conocido y honrado de todos, y que por esta vÃa tengan salud; y esto sin excluir de esta universalidad ni doctos ni indoctos, ni esta lengua ni la otra. De donde es necesario que concluyan: Que prohibir la divina Escritura en lengua vulgar no se puede hacer sin singular injuria de Dios, e igual daño a la salud de los hombres, lo cual es pura obra de Satanás y de los que él tiene a su servicio.
Miren lo segundo, que hacen gran vergÃ&fraq14;enza a la misma Palabra de Dios en decir que los misterios que contiene no se hayan de comunicar al vulgo. Porque las supersticiones e idolatrÃas todas con que el diablo ha enloquecido al mundo, y extraviándolo del conocimiento y culto de su verdadero Dios, trajeron siempre este pretexto de falsa reverencia. Y tenÃa razón el inventor de ellas en esto, porque si querÃa que sus abominaciones permaneciesen algo en el mundo, necesario era que el vulgo no las entendiese, sino sólo aquellos a quienes eran provechosas para sustentar sus vientres y gloria. Los misterios de la verdadera Religión son al contrario, pues quieren ser vistos y entendidos de todos, porque son luz y verdad; y porque siendo ordenados para la salud de todos, el primer grado para alcanzarla necesariamente es conocerlos.
Consideren en tercer lugar, que no le hacen menor afrenta en decir que sean ocasión de errores, porque la Luz y la Verdad (si confiesan que la Palabra de Dios lo es) a nadie puede engañar ni entenebrecer. Y si algunas veces lo hace (como no negamos que lo haga y muchas) de alguna otra parte debe venir el mal; no de su ingenio y naturaleza, que es quitar la tiniebla, descubrir el error, y deshacer el engaño. El Profeta IsaÃas claramente dice que su profecÃa no es para dar luz a todos, sino para cegar los ojos del Pueblo, agravar sus oÃdos, y embotar su corazón, para que no vean ni oigan la Palabra de Dios, y se conviertan y reciban sanidad; quien por evitar estos males mandarÃa entonces al Profeta que se callase, y le cerrarÃa la boca, viendo que hiciera cosa conforme a la voluntad de Dios, y al bien de su Iglesia; mayormente diciendo él mismo otras muchas veces, que su profecÃa es luz para los ciegos, consuelo para los afligidos, esfuerzo para los cansados, &c. ¿Y qué hablamos de IsaÃas? El mismo Señor dice, que vino al mundo para juicio, para que los que no ven vean, y los que ven sean ciegos. Le mandaron luego los padres de la fe de entonces que callase, por evitar el daño de los que de su predicación habÃan de salir más ciegos. De él dice Simeón, que viene para levantamiento, y también para ruina de muchos. Lo mismo habÃa dicho de él el Profeta IsaÃas. Por lazo (dice) y por ruina a las dos casas de Israel, y de ellos tropezarán muchos, &c. Lo mismo dice el Apóstol de la predicación del Evangelio, que a unos es olor vital, a otros olor mortal. ¿SerÃa luego buena prudencia quitarlo del mundo, quitando a los buenos el único medio por donde se han de salvar, por quitar la ocasión de hacerse peores a los que se pierdan, y de suyo están ya señalados para perdición?
Miren lo cuarto: Que el estudio de la divina Palabra es cosa encomendada y mandada por Dios a todos, por tantos y tan claros testimonios del Viejo y Nuevo Testamento, que sin muy largo discurso no se podrán aquà recitar; de donde queda claro que no puede ser sin impiedad inexcusable, que el mandamiento de Dios, tantas veces repetido, y tan necesario a los hombres, sea dejado y anulado por una tan flaca razón; y que sin ningún pretexto, por santo que parezca, puede excusar, que si Dios la dio para todos, no sea una tiranÃa execrable que a los más la quiten; y falta de juicio es (si pretenden buena intención) que la habilidad para poder gozar de ella, sea saber latÃn solamente, como si sólo los que lo saben, por el mismo caso sean ya los más prudentes y pÃos: y los que no lo saben, los más puestos a los peligros, que dicen, que temen. ¿Si es la verdadera sabidurÃa, quién la necesita más que los más ignorantes? Si es Palabra de Dios, insigne injuria se hace a Dios, a ella, y a los buenos, que por el abuso de los malos, se le quite su libertad de correr por las manos de los que podrÃan usar bien de ella, y sacar los frutos para los cuales Dios la dio. Perverso juicio es que por evitar el inconveniente de los errores, que dicen, en algunos, priven a todos del medio con que podrÃan salir de la ignorancia, errores, herejÃas, idolatrÃa, pecado, y toda corrupción, e iniquidad en que nacimos, y fuimos criados, y de que nuestra corrupta naturaleza se abreva (como dice Job) como peces del agua.
Si es Luz, a la luz resiste todo hombre que le impide salir en público para lumbre y alegrÃa de todos; y tinieblas se debe llamar y mentira, porque a la luz y a la verdad no resiste ni pone impedimento, sino la tiniebla y mentira. Si es candela, a cuya lumbre el hombre ciego y habitante en esta caverna tenebrosa encamine seguramente sus pasos, visto es pretender de tener los hombres en su ceguera, el que no quiere que les sea comunicada con aquella abundancia con que ella se da. Si es escudo a todos los que en ella ponen su esperanza, espada con que el Apóstol arma al Cristiano para defenderse y ofender a sus enemigos en toda suerte de tentación, desarmado y por consiguiente vencido y muerto de mano del diablo lo quiere, quien se la quita que no la tenga tan copiosa y tan a la mano, cuanto son muchas y continuas sus tentaciones. Si es útil para enseñar en la ignorancia, para redargÃ&fraq14;ir en el error, para reprender en el pecado, para enseñar a la justicia, para perfeccionar al Cristiano, y hacerlo hábil y pronto a toda buena obra, fuera de todo buen enseñamiento, y de toda buena y Cristiana disciplina lo quiere, el error, el pecado, y la confusión en lo sacro y en lo profano ama y desea, el que en todo o en parte sepulta las divinas Escrituras; y sepultándolas en parte da a entender bien claro lo que harÃa del todo si pudiese, o esperase salir con ello.
Estas razones son claras, y se dejan entender de todos, no obstante todos los hermosos pretextos que se podrán traer en contrario, que no son muchos; y el más dorado es el que hemos dicho, tan frÃo que ni aun con humana razón es digno de que se contienda mucho contra él, porque está claro que ningún hombre de sano juicio habrá, que de veras diga: Que un gran bien, y mayormente tan necesario a todos, dado de Dios para común uso de todos, se deba prohibir en todo ni en parte por el abuso que los malos ingenios pueden tener de él. Por monstruo de desvarÃo, enemigo del linaje humano, serÃa tenido justamente el rey o prÃncipe, que porque hay muchos que usan mal del pan, del agua, del vino, del fuego, de la luz, y de las otras cosas necesarias a la vida humana, o las prohibe del todo, o hiciese tal estanco de ellas que no se diesen si no muy caras, y con gran escasez. La Palabra de Dios tiene todos estos tÃtulos, porque también tiene los mismos efectos para el alma, miren pues los prÃncipes del mundo, en qué opinión quieren ser tenidos haciéndola pasar por tan inicua condición.
Finalmente como quiera que sea, es necesario que se resuelvan: Que ni las disputas inoportunas, ni las defensas violentas, ni los pretextos cautelosos, ni el fuego, ni las armas, ni toda la potencia del mundo junta podrá ya resistir, que la Palabra de Dios no corra por todo tan libremente como el sol por el cielo, como ya lo vamos todos probando por experiencia; y serÃa prudencia no poca aprender de lo experimentado para lo porvenir, y tomar otros consejos. Ni nos dejemos engañar más con los pretextos dichos, porque no se encubre mucho lo que el diablo pretende con ellos, aunque los que los han puesto tengan cuanta buena intención quisieron, por lo menos esto es necesario que esté fuera de disputa, Que habiendo dado Dios su Palabra a los hombres, y queriendo que sea entendida y puesta en efecto por todos, ningún buen fin puede pretender el que la prohibiere en cualquier lengua que sea.
Casiodoro de Reina -- 1569
De la edición original de Casiodoro de Reina, solamente tenemos conocimiento de tres copias que sobrevivieron a la hoguera de la Inquisición. Muchas Biblias fueron quemadas junto con sus dueños. Pero cuando el diablo supo que no podÃa parar subsiguientes ediciones de la Biblia en español, se vió obligado a cambiar de táctica. Valiéndose de las buenas intenciones de muchos para actualizar, modernizar, y simplificar la Biblia en español, en cada revisión el enemigo logró sembrar su cizaña, ocultando parcialmente la luz y la verdad de la palabra de Dios, y poco a poco quitando el filo de la espada del Cristiano. Es nuestra intención presentarles la Palabra de Dios en ortografÃa y gramática actualizadas, pero con toda la fuerza y unción que fue derramada sobre Casiodoro de Reina, erudito del Hebreo y Griego; un hombre escogido por Dios para ser el traductor de la Biblia al español.
Los Editores -- 1996
GLOSARIO
Arrepentimiento. Es esencial para la salvación (Hechos 17:30); implica dar la media vuelta para cambiar de rumbo hacia la enmienda, con el fin de hacer solamente la voluntad de Dios, y se manifiesta con los "frutos del arrepentimiento" (restitución). (Lucas 3:3-18; Hechos 17:30).Buen Fruto. Por sus frutos los conoceréis - el fruto del EspÃritu Santo se manifestará en la vida de todo cristiano auténtico. (Efesios 5:9).
Buenas Obras. Son iniciadas por el EspÃritu Santo, según la voluntad de Dios y se hacen a la manera de Dios y con el poder de Dios. (Santiago 2:20).
Caridad. Entender y vivir el amor ágape (que redime, el amor vertical). Viene solamente cuando la vida de Dios se manifiesta en el ser humano; el hombre no lo tiene en sà mismo, ni lo puede obtener por su propia cuenta. Nace del sacrificio y no de las emociones humanas. La caridad es esencial para que nuestro amor humano, horizontal (fileos) sea saludable. Vean como se aman los unos a los otros, listos a dar la vida por los hermanos, sentir compasión por unos hermanos en dificultades tal como si fueran las propias. (1 Corintios cap. 13).
Carnalidad. Si vives según la carne morirás. (Romanos 8:13).
Concupiscencia. Apetito, o deseo de los bienes terrenos. Apetito desordenado por los deseos de la carne. (Santiago 1:15).
Creer o tener Fe. Es más que un reconocimiento mental de hechos históricos. La verdadera fe obra obediencia a Dios (Gálatas 3:2-11) y es dependencia total en él para que su gracia obre en nosotros. Se requiere arrepentimiento y fe (obediencia) para recibir el don del EspÃritu Santo. (Hechos 2:38).
Cristo. MesÃas, Ungido; el que tiene toda Potestad. (Mateo 28:18). Es esencial que Jesús, el Cristo, sea nuestro único amo y Señor. (Joel 2:32).
Elección. La palabra en griego significa selección. Muchos son llamados, pero pocos son escogidos. Sienten su llamado y elección seguros por una serie de pasos dirigidos por Dios. (2 Pedro 1:1-11).
EspÃritu Santo. El Consolador (Juan 14:16-18). Hay que "nacer de nuevo" por el EspÃritu de Dios. La gracia de Dios puede obrar en nosotros mediante el arrepentimiento (de nuestras propias obras muertas) y la fe (dependencia total en Jesús, el Cristo, para obrar en nosotros). El auténtico EspÃritu Santo obra santidad en nosotros para que podamos conocer plenamente a Dios.
Evangelio. Las buenas nuevas: que podemos someternos a un nuevo Rey y no tenemos que servir a la carne, al mundo, o a Satanás ni un momento más. (Marcos 1:1; 1:14,15; 13:10; 16:15).
Gentiles. Gente; paganos, inconversos; incircuncisos de carne y/o de corazón. (JeremÃas 9:26).
Gracia. La potencia de Dios - Dios hará por usted lo que usted reconoce que no puede hacer por sà mismo para hallar arrepintimiento, liberación , y todos los recursos necesarios para vivir plenamente en santidad, comunicado con Dios. (Romanos 7:25-8:39).
Justicia (rectitud). La justicia actual, que sigue siendo la justicia de Cristo que obra en la vida diaria del creyente por la fe, mediante los recursos del EspÃritu Santo. (IsaÃas 54:14-17; 1 Juan 2:29).
Perfección. Madurez: que no falta nada. La meta principal de la vida cristiana. (Hebreos 6:1).
Potencia. Virtud para hacer una cosa, para producir un efecto. Es el poder bajo control dirigido a un fin especÃfico. Para que los dones del poder de Dios nos sean de provecho eterno, deben ser sometidos a la potestad de Jesús, para que seamos dirigidos por su Santo EspÃritu y no por las concupiscencias de nuestra carne. (IsaÃas 9:7; 1 Corintios 14:40).
Salud. Salvación del poder del pecado para seguir la voluntad de Dios; que da como resultado la vida en Cristo ahora para bienestar de nuestro cuerpo, alma y espÃritu; más vida eterna como posesión definitiva en el juicio final. (Hebreos 2:3; Romanos 10:10).
Vida Eterna. Jesús, el Cristo, es la vida eterna, si lo tenemos a él, tenemos la vida. (1 Juan 5:10-13).
Vivir Guiados por el EspÃritu. Los que son guiados por el EspÃritu de Dios son los hijos de Dios. (Romanos 8:14).
Sobreedificados sobre el fundamento de los Apóstoles y de los Profetas, en la principal piedra del ángulo, JESUS, el Cristo;
En la cual compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un Templo santo al Señor:
En el cual vosotros también sois juntamente edificados, por morada de Dios en el EspÃritu Santo. (Efesios 2:20-22).
Nota del Editor
Hemos hecho un esfuerzo para preservar el énfasis del original referente a mayúsculas, palabras en bastardilla y/o en [llaves]. Se emplea la bastardilla cuando, a criterio del traductor, la palabra es necesaria en cuanto al buen español, pero no figura en el manuscrito del idioma original. Las palabras en llaves son aclaraciones hechas por el traductor para evitar que se mal entienda la frase. La puntuación y la ortografÃa tienen el propósito principal de preservar el sentido y el conjunto demostrado en los manuscritos originales, y no necesariamente según las normas del español moderno.
El traductor original transcribió el Nombre de Dios al español como Jehová; Nombre que aparece en los manuscritos hebreos de las Sagradas Escrituras con cuatro consonantes (sin vocales) YHWH (o JHVH) y se traduce de manera literal al español como YO SOY (según Exodo 3:14). Asà mismo figura en el idioma griego en algunas citas del Nuevo Testamento (vean Marcos 12:26, 14:62, Lucas 22:70, Juan 4:26; 6:35,41; 8:18,24,28,58; 11:25; 18:5-8; Apocalipsis 1:8,11,17; 2:23; 21:6; 22:13,16). Los antiguos consideraban que el Nombre de Dios era demasiado sagrado para pronunciar y entonces leian "Adonai" o Señor cada vez que encontraban los cuatro consonantes del tetragramaton. Tradición seguido por nuestro Señor Jesús y por los apóstoles en el Nuevo Testamento cuando citaban las Escrituras del Antiguo Testamento. En esta obra hemos continuado en la tradición del Nuevo Testamento en cuanto a las citas del Antiguo Testamento y asà el nombre que aparece en los manuscritos originales como YHWH esta siempre escrita en mayúsculas pequeñas como SEÃ前R, DIOS, o YO SOY según el caso. Esperamos que esta explicación ayude a aclarar la polémica acerca de la transcripción castellana del Nombre sagrado (y dejamos al lector en libertad para pronunciar el Nombre de Dios a su conciencia) si todos reconocemos que hay un solo YO SOY y sólo mediante el arrepentimiento y la fe podemos hallar nuestra existencia en El eternamente.
Ilustres hombres de Dios a través de los siglos han encontrado múltiples aplicaciones del mensaje profético de la Palabra de Dios; sea a la Israel natural, a la Israel espiritual (la Iglesia), o a la vida diaria del cristiano. Como acabamos de ver referente al Nombre de Dios, es útil entender el significado literal y espiritual de los nombres propios usados en las Sagradas Escrituras para mayor comprensión de cada faceta del mensaje divino.
(c) 1996, Russell Martin Stendal
Tomado del www.onlinebible.net módulo: SEV.EXE Las Sagradas Escrituras Version Antigua Revised 1999
GÃ丑ESIS
CAPÃ控ULO 1
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y la tierra estaba desordenada y vacÃa, y las tinieblas [estaban] sobre la faz del abismo, y el espÃritu de Dios se movÃa sobre la faz de las aguas.
3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
4 Y vio Dios que la luz [era] buena; y apartó Dios a la luz de las tinieblas.
5 Y llamó Dios a la luz DÃa, y a las tinieblas llamó Noche; y fue la tarde y la mañana un dÃa.
6 Y dijo Dios: Sea [un] extendimiento en medio de las aguas, y haya apartamiento entre aguas y aguas.
7 E hizo Dios un extendimiento, y apartó las aguas que [estaban] debajo del extendimiento, de las aguas que [estaban] sobre el extendimiento; y fue asÃ.
8 Y llamó Dios al extendimiento Cielos; y fue la tarde y la mañana el dÃa segundo.
9 Y dijo Dios: Júntense las aguas que [están] debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco; y fue asÃ.
10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y al ayuntamiento de las aguas llamó Mares; y vio Dios que [era] bueno.
11 Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que haga simiente; árbol de fruto que haga fruto según su naturaleza, que su simiente [esté] en él sobre la tierra; y fue asÃ.
12 Y produjo la tierra hierba verde, hierba que hace simiente según su naturaleza, y árbol que hace fruto, cuya simiente [está] en él según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno.
13 Y fue la tarde y la mañana el dÃa tercero.
14 Y dijo Dios: Sean luminarias en el extendimiento de los cielos para apartar el dÃa y la noche; y sean por señales, y por tiempos [determinados], y por dÃas y años;
15 y sean por luminarias en el extendimiento de los cielos para alumbrar sobre la tierra; y fue asÃ.
16 E hizo Dios las dos luminarias grandes; la luminaria grande para que señorease en el dÃa, y la luminaria pequeña para que señorease en la noche, y las estrellas.
17 Y las puso Dios en el extendimiento de los cielos, para alumbrar sobre la tierra,
18 y para señorear en el dÃa y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas; y vio Dios que [era] bueno.
19 Y fue la tarde y la mañana el dÃa cuarto. 20 Y dijo Dios: Produzcan las aguas [gran cantidad de] criaturas de alma viviente, y aves que vuelen sobre la tierra, sobre la faz del extendimiento de los cielos.
21 Y creó Dios los grandes dragones, y todo animal [que vive], que las aguas produjeron según sus naturalezas, y toda ave de alas según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno.
22 Y Dios los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y las aves se multipliquen en la tierra.
23 Y fue la tarde y la mañana el dÃa quinto.
24 Y dijo Dios: Produzca la tierra alma viviente según su naturaleza, bestias y serpientes, y animales de la tierra según su naturaleza; y fue asÃ.
25 E hizo Dios animales de la tierra según su naturaleza, y bestias según su naturaleza, y todas [las] serpientes de la tierra según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno.
26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en toda serpiente que [se] anda arrastrando sobre la tierra.
27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó.
28 Y los bendijo Dios; y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29 Y dijo Dios: He aquà os he dado toda hierba que hace simiente, que [está] sobre la faz de toda la tierra; y todo árbol en que [hay] fruto de árbol que haga simiente, os serán para comer.
30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay ánima viviente, toda verdura de hierba verde [les] será para comer; y fue asÃ.
31 Y vio Dios todo lo que habÃa hecho, y he aquà que [era] bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el dÃa sexto.
CAPÃ控ULO 2
1 Y fueron acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento.
2 Y acabó Dios en el dÃa séptimo su obra que hizo, y reposó el dÃa séptimo de toda su obra que habÃa hecho.
3 Y bendijo Dios al dÃa séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda su obra que habÃa creado Dios en perfección.
4 Estos [son] los orÃgenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el dÃa que el SEÃ前R Dios hizo la tierra y los cielos,
5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque el SEÃ前R Dios aún no habÃa hecho llover sobre la tierra, ni [aun habÃa] hombre para que labrase la tierra;
6 Y [un] vapor subÃa de la tierra, que regaba toda la faz de la tierra.
7 Formó, pues, El SEÃ前R Dios al hombre [del] polvo de la tierra, y sopló en su nariz [el] aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente.
8 Y habÃa plantado el SEÃ前R Dios [un] huerto en Edén al oriente, y puso allà al hombre que formó.
9 HabÃa también hecho producir el SEÃ前R Dios de la tierra todo árbol deseable a la vista, y bueno para comer, y el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de [la] ciencia del bien y del mal.
10 Y salÃa [un] rÃo de Edén para regar el huerto, y de allà se repartÃa en cuatro cabezas.
11 El nombre del uno [era] Pisón; éste [es] el que cerca toda la tierra de Havila, donde hay oro;
12 y el oro de aquella tierra [es] bueno; [hay] allà [también] bedelio y piedra cornerina.
13 El nombre del segundo rÃo [es] Gihón; éste [es] el que cerca toda la tierra de EtiopÃa.
14 Y el nombre del tercer rÃo [es] Hidekel; éste [es] el que va hacia el oriente de Asiria. Y el cuarto rÃo [es el] Eufrates.
15 Tomó, pues, el SEÃ前R Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrase y lo guardase.
16 Y mandó el SEÃ前R Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás;
17 mas del árbol de [la] ciencia del bien y del mal, no comerás de él; porque el dÃa que de él comieres, morirás.
18 Y dijo el SEÃ前R Dios: No [es] bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda que [esté] delante de él.
19 Formó, pues, el SEÃ前R Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán, para que viese cómo les habÃa de llamar; y todo lo que Adán llamó al alma viviente, es [ese] su nombre. 20 Y puso Adán nombres a toda bestia y ave de los cielos, y a todo animal del campo; mas para Adán no halló ayuda que estuviese delante de él.
21 Y el SEÃ前R Dios hizo caer sueño sobre el hombre, y se adormeció; entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar;
22 y edificó el SEÃ前R Dios la costilla que tomó del hombre, en mujer, y la trajo al hombre.
23 Y dijo el hombre: Esta vez, hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del Varón fue tomada.
24 Por tanto, el varón dejará a su padre y a su madre, y se allegará a su mujer, y serán por una carne.
25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
CAPÃ控ULO 3
1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que el SEÃ前R Dios habÃa hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios dijo: No comáis de ningún árbol del huerto?
2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos;
3 mas del fruto del árbol que [está] en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni tocaréis en él, para que no muráis.
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis.
5 Mas sabe Dios, que el dÃa que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal.
6 Y vio la mujer que el árbol [era] bueno para comer, y que [era] deseable a los ojos, y árbol de codicia para entender; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, y comió con ella.
7 Y fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que [estaban] desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron cintas para ceñir.
8 Y oyeron la voz del SEÃ前R Dios que se paseaba en el huerto al aire del dÃa; y se escondió el hombre y su mujer de delante del SEÃ前R Dios entre los árboles del huerto.
9 Y llamó el SEÃ前R Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde [estás] tú?
10 Y él respondió: Oà tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondÃ.
11 Y le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste, ella me dio del árbol, y comÃ.
13 Entonces el SEÃ前R Dios dijo a la mujer: ¿Qué [es] esto [que] hiciste? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comÃ.
14 Y el SEÃ前R Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás más que todas las bestias y que todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los dÃas de tu vida;
15 y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; ella te herirá la cabeza, y tú le herirás el calcañar.
16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y a tu marido [será] tu deseo, y él se enseñoreará de ti.
17 Y al hombre dijo: Por cuanto escuchaste la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él. Maldita [será] la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los dÃas de tu vida;
18 espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo;
19 en el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado. Porque polvo eres, y al polvo serás tornado. 20 Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes.
21 Y el SEÃ前R Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
22 Y dijo el SEÃ前R Dios: He aquà el hombre es como uno de nosotros sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, para que no meta su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre;
23 y lo sacó el SEÃ前R del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una llama de cuchillo que andaba en derredor para guardar el camino del árbol de la vida.
CAPÃ控ULO 4
1 Y conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a CaÃn, y dijo: He ganado varón por el SEÃ前R.
2 Y otra vez dio a luz a su hermano Abel. Y fue Abel pastor de ovejas, y CaÃn fue labrador de la tierra.
3 Y aconteció andando el tiempo, que CaÃn trajo del fruto de la tierra presente al SEÃ前R.
4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y miró el SEÃ前R a Abel y a su presente;
5 y a CaÃn y a su presente no miró. Y se ensañó CaÃn en gran manera, y decayó su semblante.
6 Entonces el SEÃ前R dijo a CaÃn: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro?
7 Cierto que si bien hicieres, será acepto; y si no hicieres bien, a las puertas duerme el pecado, y a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
8 Y habló CaÃn a su hermano Abel; y aconteció que estando ellos en el campo, CaÃn se levantó contra su hermano Abel, y le mató.
9 Y El SEÃ前R dijo a CaÃn: ¿Dónde [está] Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo guarda de mi hermano?
10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mà desde la tierra. {sangre: Heb. sangres}
11 Ahora pues, maldito [seas] tú de la tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano:
12 Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza; vagabundo y extranjero serás en la tierra.
13 Y dijo CaÃn al SEÃ前R: Grande [es] mi iniquidad para perdonar.
14 He aquà me echas hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé; y seré vagabundo y extranjero en la tierra; y será que cualquiera que me hallare, me matará.
15 Y le respondió el SEÃ前R: Cierto que cualquiera que matare a CaÃn, siete veces será castigado. Entonces el SEÃ前R puso señal en CaÃn, para que no lo hiriese cualquiera que le hallara.
16 Y salió CaÃn de delante del SEÃ前R, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.
17 Y conoció CaÃn a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó [una] ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.
18 Y a Enoc nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.
19 Y tomó para sà Lamec dos mujeres: el nombre de la una [fue] Ada, y el nombre de la otra Zila. 20 Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas, y [crÃan] ganados.
21 Y el nombre de su hermano [fue] Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y órgano.
22 Y Zila también dio a luz a Tubal-CaÃn, acicalador de toda obra de bronce y de hierro: y la hermana de Tubal-CaÃn fue Naama.
23 Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oÃd mi voz; mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que varón mataré por mi herida, y [un] joven por mi golpe;
24 que siete veces será vengado CaÃn, mas Lamec setenta veces siete.
25 Y conoció aún Adán a su mujer, [la cual] dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set; porque Dios [(dijo ella)] me ha dado otra simiente por Abel, al cual mató CaÃn.
26 Y a Set también le nació [un] hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces comenzó a ser invocado el nombre del SEÃ前R.
CAPÃ控ULO 5
1 Este es el libro de la descendencia de Adán. El dÃa en que creó Dios al hombre, a la semejanza de Dios lo hizo;
2 macho y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el dÃa en que fueron creados.
3 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró [un hijo] a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.
4 Y fueron los dÃas de Adán, después que engendró a Set, ochocientos años; y engendró hijos e hijas.
5 Y fueron todos los dÃas que vivió Adán novecientos treinta años; y murió.
6 Y vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós.
7 Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años; y engendró hijos e hijas.
8 Y fueron todos los dÃas de Set novecientos doce años; y murió.
9 Y vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán.
10 Y vivió Enós después que engendró a Cainán, ochocientos quince años; y engendró hijos e hijas.
11 Y fueron todos los dÃas de Enós novecientos cinco años; y murió.
12 Y vivió Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel.
13 Y vivió Cainán, después que engendró a Mahalaleel, ochocientos cuarenta años; y engendró hijos e hijas.
14 Y fueron todos los dÃas de Cainán novecientos diez años; y murió.
15 Y vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared.
16 Y vivió Mahalaleel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años; y engendró hijos e hijas.
17 Y fueron todos los dÃas de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.
18 Y vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.
19 Y vivió Jared, después que engendró a Enoc, ochocientos años; y engendró hijos e hijas. 20 Y fueron todos los dÃas de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.
21 Y vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.
22 Y anduvo Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años; y engendró hijos e hijas.
23 Y fueron todos los dÃas de Enoc trescientos sesenta y cinco años.
24 Y anduvo Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
25 Y vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec.
26 Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos años; y engendró hijos e hijas.
27 Fueron, pues, todos los dÃas de Matusalén, novecientos sesenta y nueve años; y murió.
28 Y vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró [un] hijo;
29 y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos consolará de nuestras obras, y del trabajo de nuestras manos de la tierra, a la cual el SEÃ前R maldijo.
30 Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años; y engendró hijos e hijas.
31 Y fueron todos los dÃas de Lamec setecientos setenta y siete años; y murió.
32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam, y a Jafet.
CAPÃ控ULO 6
1 Y acaeció [que], cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
2 viendo los hijos de Dios las hijas de los hombres que eran hermosas, tomaron mujeres, escogiendo entre todas.
3 Y dijo el SEÃ前R: No contenderá mi espÃritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él [es] carne; mas serán sus dÃas ciento veinte años.
4 HabÃa gigantes en la tierra en aquellos dÃas; y también después que entraron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron [hijos], éstos [fueron] los valientes, que desde la antigÃ&fraq14;edad [fueron] varones de nombre.
5 Y vio el SEÃ前R que la malicia de los hombres [era] mucha sobre la tierra, y [que] todo el intento de los pensamientos del corazón de ellos ciertamente [era] malo todo el tiempo.
6 Y se arrepintió el SEÃ前R de haber hecho hombre en la tierra, y le pesó en su corazón.
7 Y dijo el SEÃ前R: Raeré los hombres que he creado de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el animal y hasta el ave de los cielos; porque me arrepiento de haberlos hecho.
8 Pero Noé halló gracia en los ojos del SEÃ前R.
9 Estas [son] las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios anduvo Noé.
10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam, y a Jafet.
11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y se llenó la tierra de violencia.
12 Y miró Dios la tierra, y he aquà que estaba corrompida; porque toda carne habÃa corrompido su camino sobre la tierra.
13 Y dijo Dios a Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mÃ; porque la tierra está llena de violencia delante de ellos; y he aquà que yo los destruyo a ellos con la tierra.
14 Hazte un arca de madera de cedro; harás apartamientos en el arca y la embetunarás con brea por dentro y por fuera.
15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura.
16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.
17 Y, he aquà que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espÃritu de vida debajo del cielo; todo lo que [hay] en la tierra morirá.
18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, y tus hijos, y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada uno meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. 20 De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo animal de la tierra según su especie, dos de cada uno entrarán a ti para que haya vida.
21 Y tú tómate toda vianda que se come, y júntatela, y será para ti y para ellos por mantenimiento.
22 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Dios; asà [lo] hizo.
CAPÃ控ULO 7
1 Y el SEÃ前R dijo a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca, porque a ti he visto justo delante de mà en esta generación.
2 De todo animal limpio te tomarás de siete pares, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra.
3 También de las aves de los cielos de siete pares, macho y hembra; para guardar en vida la simiente sobre la faz de toda la tierra.
4 Porque [pasados] aún siete dÃas, yo haré llover sobre la tierra cuarenta dÃas, y cuarenta noches; y raeré toda sustancia que hice de sobre la faz de la tierra.
5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó el SEÃ前R.
6 Y [siendo] Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fue sobre la tierra.
7 Y vino Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al arca, por las aguas del diluvio.
8 De los animales limpios, y de los animales que no [eran] limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrándose sobre la tierra,
9 De dos en dos entraron a Noé en el arca: macho y hembra, como mandó Dios a Noé.
10 Y fue, que al séptimo dÃa las aguas del diluvio fueron sobre la tierra.
11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo a los diecisiete dÃas del mes; aquel dÃa fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las ventanas de los cielos fueron abiertas;
12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta dÃas y cuarenta noches.
13 En este mismo dÃa entró Noé, y Sem, y Cam y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca;
14 ellos y todos los animales según sus especies, y todas las bestias según sus especies, y todo animal que anda arrastrándose sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, todo pájaro, toda cosa de alas.
15 Y vinieron a Noé al arca, de dos en dos, de toda carne, en que [habÃa] espÃritu de vida.
16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le habÃa mandado Dios: y cerró Dios sobre él.
17 Y fue el diluvio cuarenta dÃas sobre la tierra; y las aguas se multiplicaron, y alzaron el arca, y fue alzado de sobre la tierra.
18 Y prevalecieron las aguas, y [se] multiplicaron en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la faz de las aguas.
19 Y las aguas prevalecieron mucho en gran manera sobre la tierra; y todos los montes altos que [habÃa] debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 20 Quince codos encima prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes.
21 Y murió toda carne que anda arrastrándose sobre la tierra, en las aves, y en las bestias, y en los animales, y en toda criatura que anda arrastrándose sobre la tierra, y en todo hombre;
22 todo lo que tenÃa aliento de espÃritu de vida en sus narices, de todo lo que [habÃa] en la tierra, murió.
23 Asà rayó toda la sustancia que [habÃa] sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, hasta el animal, y hasta el ave del cielo; y fueron raÃdos de la tierra; y quedó solamente Noé, y los que con él [estaban] en el arca.
24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta dÃas.
CAPÃ控ULO 8
1 Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que [estaban] con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y cesaron las aguas.
2 Y se cerraron las fuentes del abismo, y las ventanas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.
3 Y [se] tornaron las aguas de sobre la tierra, yendo y volviendo; y decrecieron las aguas al cabo de ciento cincuenta dÃas.
4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a diecisiete dÃas del mes, sobre los montes de Armenia.
5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cabezas de los montes.
6 Y fue, que al cabo de cuarenta dÃas, Noé abrió la ventana del arca que habÃa hecho,
7 y envió al cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y tornando hasta que las aguas se secaron de sobre la tierra.
8 Envió también de sà a la paloma, para ver si las aguas se habÃan aliviado de sobre la faz de la tierra;
9 y no halló la paloma donde reposar la planta de su pie, y se volvió a él al arca, porque las aguas [estaban aún] sobre la faz de toda la tierra. Y él extendió su mano y la tomó, la metió consigo en el arca.
10 Y esperó aún otros siete dÃas, y volvió a enviar la paloma del arca.
11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquà [que traÃa una] hoja de oliva tomada en su boca; y entendió Noé que las aguas se habÃan aliviado de sobre la tierra.
12 Y esperó aún otros siete dÃas, y envió la paloma, la cual no tornó a volver a él más.
13 Y fue, que en el año seiscientos uno de Noé, en el [mes] primero, al primero del mes, las aguas se enjugaron de sobre la tierra y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquà que la faz de la tierra estaba enjuta.
14 Y en el mes segundo, a los veintisiete dÃas del mes, se secó la tierra.
15 Y habló Dios a Noé diciendo:
16 Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.
17 Todos los animales que [están] contigo de toda carne, de aves y de bestias y de toda criatura que anda arrastrándose sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen, y multiplÃquense sobre la tierra.
18 Entonces salió Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.
19 Todos los animales, y toda criatura, y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca. 20 Y edificó Noé [un] altar al SEÃ前R y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.
21 Y olió el SEÃ前R olor de reposo; y dijo el SEÃ前R en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su niñez; ni volveré más a herir toda cosa viva, como he hecho.
22 TodavÃa [serán] todos los tiempos de la tierra; [es a saber] sementera, y siega, y frÃo y calor, verano e invierno, y dÃa y noche, no cesarán.
CAPÃ控ULO 9
1 Y bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad, y multiplicaos, y llenad la tierra;
2 y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.
3 Todo lo que se mueve, que es vivo, os será para mantenimiento; [asÃ] como [la] verdura de hierba, os lo he dado todo.
4 Pero la carne con su alma ([o vida]), que es su sangre, no comeréis.
5 Porque ciertamente vuestra sangre [que es] vuestra alma, [yo la] demandaré; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré el alma del hombre.
6 El que derramare sangre de hombre en el hombre, su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.
7 Mas vosotros fructificad, y multiplicaos; y andad en la tierra, y multiplicaos en ella.
8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:
9 He aquÃ, que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra simiente después de vosotros;
10 y con toda alma viviente que [está] con vosotros, en aves, en animales, y en toda bestia de la tierra [que está] con vosotros; desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.
11 Que [yo] estableceré mi pacto con vosotros, que no será talada más toda carne con aguas de diluvio; y que no habrá más diluvio para destruir la tierra.
12 Y dijo Dios: Esta [será] la señal del pacto que yo pongo entre mà y vosotros y toda alma viviente que [está] con vosotros, por siglos perpetuos:
13 Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de pacto entre mà y la tierra.
14 Y será, que cuando anublare sobre la tierra, entonces mi arco aparecerá en las nubes.
15 Y me acordaré de mi pacto que [está] entre mà y vosotros y toda alma viviente en toda carne; y no serán más las aguas por diluvio para destruir a toda carne.
16 Y estará el arco en las nubes, y lo veré para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que está sobre la tierra.
17 Dijo más Dios a Noé: Esta [será] la señal del pacto que he establecido entre mà y toda carne, que [está] sobre la tierra.
18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam [es] el padre de Canaán.
19 Estos tres [son] los hijos de Noé; y de ellos fue llena toda la tierra. 20 Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó [una] viña;
21 y bebió del vino, y se embriagó, y se descubrió en medio de su tienda.
22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban fuera.
23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre los hombros de ambos, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre teniendo vueltos los rostros, que no vieron la desnudez de su padre.
24 Y despertó Noé de su vino, y supo lo que habÃa hecho con él su hijo el más joven;
25 y dijo: Maldito [sea] Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos.
26 Dijo más: Bendito el SEÃ前R, el Dios de Sem, y sea Canaán su siervo.
27 Ensanche Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su siervo.
28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.
29 Y fueron todos los dÃas de Noé novecientos cincuenta años; y murió.
CAPÃ控ULO 10
1 Estas [son] las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a los cuales nacieron hijos después del diluvio.
2 Los hijos de Jafet: Gomer, y Magog, y Madai, y Javán, y Tubal, y Mesec, y Tiras.
3 Y los hijos de Gomer: Askenaz, y Rifat, y Togarma.
4 Y los hijos de Javán: Elisa, y Tarsis, Quitim, y Dodanim.
5 Por éstos fueron partidas las islas de los gentiles en sus tierras, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones.
6 Los hijos de Cam: Cus, y Mizraim, y Fut, y Canaán.
7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila, y Sabta, y Raama, y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán.
8 Y Cus engendró a Nimrod. Este comenzó a ser poderoso en la tierra.
9 Este fue poderoso cazador delante del SEÃ前R; por lo cual se dice: Asà como Nimrod poderoso cazador delante del SEÃ前R.
10 Y fue la cabecera de su reino Babel, y Erec, y Acad, y Calne, en la tierra de Sinar.
11 De esta tierra salió Assur, el cual edificó a NÃnive, y a Rehobot, y a Cala,
12 Y a Resén entre NÃnive y Cala; la cual [es] la ciudad grande.
13 Y Mizraim engendró a Ludim, y a Anamim, y a Lehabim, y a Naftuhim,
14 Y a Patrusim, y a Casluhim de donde salieron los filisteos, y a Caftorim.
15 Y Canaán engendró a Sidón, su primogénito y a Het,
16 y a Jebusi, y a Amorri, y a Gergesi,
17 y a Hevi, y a Arci, y a Sini,
18 y a Aradi, y a Samari, y a Amati; y después se derramaron las familias de los cananeos.
19 Y fue el término de los cananeos desde Sidón, viniendo a Gerar hasta Gaza, hasta entrar en Sodoma y Gomorra, Adma, y Zeboim hasta Lasa. 20 Estos [son] los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.
21 También le nacieron [hijos] a Sem, padre de todos los hijos de Heber, [y] hermano mayor de Jafet.
22 Y los hijos de Sem: Elam, y Asur, y Arfaxad, y Lud, y Aram.
23 Y los hijos de Aram: Uz, y Hul, y Geter, y Mas.
24 Y Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.
25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno [fue] Peleg, porque en sus dÃas fue partida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.
26 Y Joctán engendró a Almodad, y a Selef, y Hazar-mavet, y a Jera,
27 y a Adoram, y a Uzal, y a Dicla,
28 y a Obal, y a Abimael, y a Seba,
29 y a Ofir, y a Havila, y a Jobab: todos éstos [fueron] hijos de Joctán.
30 Y fue su habitación desde Mesa viniendo de Sefar, monte de oriente.
31 Estos [fueron] los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.
32 Estas [son] las familias de Noé por su descendencia, en sus naciones; y de éstas, fueron divididos los gentiles en la tierra después del diluvio.
CAPÃ控ULO 11
1 Era entonces toda la tierra una lengua y unas [mismas] palabras.
2 Y aconteció que, cuando partieron de oriente, hallaron una vega en la tierra de Sinar, y se asentaron allÃ.
3 Y dijeron los unos a los otros: Dad acá, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les fue el ladrillo en lugar de piedra, y el betún en lugar de mezcla.
4 Y dijeron: Dad acá, edifiquémonos ciudad, y torre, que tenga la cabeza en el cielo; y hagámonos nombrados, por ventura nos esparciremos sobre la faz de toda la tierra.
5 Y descendió el SEÃ前R para ver la ciudad y la torre, que edificaban los hijos del hombre.
6 Y dijo el SEÃ前R: He aquà el pueblo [es] uno, y todos éstos tienen un lenguaje; y ahora comienzan a hacer, y ahora no dejarán de [efectuar] todo lo que han pensando hacer.
7 Ahora pues, descendamos, y mezclemos allà sus lenguas, que ninguno entienda la lengua de su compañero.
8 Asà los esparció el SEÃ前R de allà sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allà mezcló el SEÃ前R el lenguaje de toda la tierra, y de allà los esparció sobre la faz de toda la tierra.
10 Estas [son] las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio.
11 Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12 Y Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sala.
13 Y vivió Arfaxad, después que engendró a Sala, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
14 Y vivió Sala treinta años, y engendró a Heber.
15 Y vivió Sala, después que engendró a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
16 Y vivió Heber treinta y cuatro años, y engendró a Peleg.
17 Y vivió Heber, después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.
18 Y vivió Peleg, treinta años, y engendró a Reu.
19 Y vivió Peleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas. 20 Y Reu vivió treinta y dos años, y engendró a Serug.
21 Y vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.
22 Y vivió Serug treinta años, y engendró a Nacor.
23 Y vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos años, y engendró hijos e hijas.
24 Y vivió Nacor veintinueve años, y engendró a Taré.
25 Y vivió Nacor, después que engendró a Taré, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.
26 Y vivió Taré setenta años, y engendró a Abram, y a Nacor, y a Harán.
27 Estas [son] las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, y a Nacor, y a Harán; y Harán engendró a Lot.
28 Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su naturaleza, en Ur de los caldeos.
29 Y tomaron Abram y Nacor para sà mujeres: el nombre de la mujer de Abram [fue] Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.
30 Y Sarai fue estéril, que no [tenÃa] hijo.
31 Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo; y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y [se] asentaron allÃ.
32 Y fueron los dÃas de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.
CAPÃ控ULO 12
1 Pero el SEÃ前R habÃa dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu naturaleza, y de la casa de tu padre, a la tierra que [yo] te mostraré;
2 y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
3 Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
4 Y se fue Abram, como el SEÃ前R le dijo; y fue con él Lot; y [era] Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
5 Y tomó Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habÃan ganado, y las almas que habÃan hecho en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.
6 Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el alcornoque de More; y el cananeo [estaba] entonces en la tierra.
7 Y apareció el SEÃ前R a Abram, y le dijo: A tu simiente daré esta tierra. Y edificó allà un altar al SEÃ前R, que [se] le habÃa aparecido.
8 Y se pasó de allà a un monte al oriente de Betel, y tendió su tienda, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente; y edificó allà altar al SEÃ前R, e invocó el nombre del SEÃ前R.
9 Y movió Abram [de allÃ], caminando y yendo hacia el mediodÃa.
10 Y hubo hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para peregrinar allá; porque [era] grande el hambre en la tierra.
11 Y aconteció que cuando llegó para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquÃ, ahora conozco que eres mujer hermosa de vista;
12 y será, que cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mÃ, y a ti te darán la vida.
13 Ahora pues, di que eres mi hermana, para que yo halle bien por causa tuya, y viva mi alma por amor de ti.
14 Y aconteció que, cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron la mujer que era hermosa en gran manera.
15 También la vieron los prÃncipes del Faraón, y se la alabaron al Faraón; y fue llevada la mujer a casa del Faraón,
16 que hizo bien a Abram por causa de ella; y tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas y camellos.
17 Mas el SEÃ前R hirió al Faraón y a su casa de grandes plagas, por causa de Sarai, mujer de Abram.
18 Entonces [el] Faraón llamó a Abram y le dijo: ¿Qué [es] esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer?
19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana? ¡Y [yo] la tomé para mà por mujer! Ahora, pues, he aquà tu mujer, tómala y vete. 20 Entonces [el] Faraón mandó acerca de él a varones, que le acompañaran, y a su mujer, con todo lo que tenÃa.
CAPÃ控ULO 13
1 Asà subió Abram de Egipto hacia el mediodÃa, él y su mujer, con todo lo que tenÃa, y con él Lot.
2 Y Abram [era] riquÃsimo en ganado, en plata y oro.
3 Y volvió por sus jornadas [de la parte] del mediodÃa hacia Betel, hasta el lugar donde habÃa estado antes su tienda entre Betel y Hai;
4 al lugar del altar que habÃa hecho allà antes; e invocó allà Abram el nombre del SEÃ前R.
5 Y asimismo Lot, que andaba con Abram, tenÃa ovejas, y vacas, y tiendas.
6 De tal manera que la tierra no los sufrÃa para morar juntos; porque su hacienda era mucha, y no pudieron habitar juntos.
7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.
8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre mà y ti, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.
9 ¿No [está] toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mÃ. Si [tú fueres] a la mano izquierda, [yo] iré a la derecha; y si [tú] a la derecha, [yo] a la izquierda.
10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella [era] de riego, antes que destruyese el SEÃ前R a Sodoma, y a Gomorra, como [un] huerto del SEÃ前R, como la tierra de Egipto entrando en Zoar.
11 Entonces Lot escogió para sà toda la llanura del Jordán; y se fue Lot al oriente, y se apartaron el uno del otro.
12 Abram [se] asentó en la tierra de Canaán, y Lot [se] asentó en las ciudades de la llanura, y puso sus tiendas hasta Sodoma.
13 Mas los hombres de Sodoma [eran] malos y pecadores para con el SEÃ前R en gran manera.
14 Y el SEÃ前R dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde tú estás hacia el aquilón, y al mediodÃa, y al oriente y al occidente;
15 porque toda la tierra que tú ves, [la] daré a ti y a tu simiente para siempre.
16 Y pondré tu simiente como el polvo de la tierra; que si alguno podrá contar el polvo de la tierra, también tu simiente será contada.
17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la tengo de dar.
18 Y asentó Abram su tienda, y vino, y moró en el alcornocal de Mamre, que [es] en Hebrón, y edificó allà altar al SEÃ前R.
CAPÃ控ULO 14
1 Y aconteció en [aquellos] dÃas [que] Amrafel, rey de Sinar; Arioc, rey de Elasar; Quedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de los gentiles,
2 hicieron guerra contra Bera, rey de Sodoma, y contra Birsa, rey de Gomorra, y contra Sinab, rey de Adma, y contra Semeber, rey de Zeboim, y [contra] el rey de Bela, la cual [es] Zoar.
3 Todos éstos se juntaron en el valle de Sidim, que [es] el Mar Salado.
4 Doce años habÃan servido a Quedorlaomer, y al decimotercer año se rebelaron.
5 Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que [estaban] de su parte, e hirieron a los refaÃtas en Asterot-carnaim; a los zuzitas en Ham, y a los emitas en Save-quiriataim.
6 Y a los horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto.
7 Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, e hirieron todas las labranzas de los amalacitas, y también al amorreo, que habitaba en Hazezontamar.
8 Y salió el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adma, y el rey de Zeboim, y el rey de Bela, que [es] Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim;
9 [es a saber], contra Quedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de los gentiles, y Amrafel, rey de Sinar, y Arioc, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.
10 Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de betún; y huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, y cayeron allÃ; y los demás huyeron al monte.
11 Y tomaron toda la hacienda de Sodoma y de Gomorra, y todas sus vituallas, y se fueron.
12 Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y a su hacienda, y se fueron porque él moraba en Sodoma.
13 Y vino uno que escapó, y lo denunció a Abram [el] hebreo, que habitaba en el alcornocal de Mamre amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales estaban confederados con Abram.
14 Y oyó Abram que su hermano era cautivo, y armó sus criados, los criados de su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.
15 Y se derramó sobre ellos de noche él y sus siervos, y los hirió, y los siguió hasta Hoba, que [está] a la izquierda de Damasco.
16 Y recobró todos los bienes, y también a Lot su hermano y su hacienda, y también las mujeres y el pueblo.
17 Y salió el rey de Sodoma a recibirlo, cuando volvÃa de herir a Quedorlaomer y a los reyes que [estaban] con él, al valle de Save, [que es] el valle del Rey.
18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; el cual [era] sacerdote del Dios alto;
19 y le bendijo, y dijo: Bendito [sea] Abram del Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra; 20 y bendito [sea] el Dios alto, que entregó tus enemigos en tu mano. Y [Abram] le dio los diezmos de todo.
21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti la hacienda.
22 Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano al SEÃ前R Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra,
23 que desde [un] hilo hasta la correa de [un] zapato, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecà a Abram.
24 Sacando solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol, y Mamre; los cuales tomarán su parte.
CAPÃ控ULO 15
1 Después de estas cosas vino [la] palabra del SEÃ前R a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo [soy] tu escudo, [y] tu galardón [será] sobremanera grande.
2 Y respondió Abram: Señor DIOS ¿qué me has de dar, siendo asà que yo ando solo, y el mayordomo de mi casa [es] el damasceno Eliezer?
3 Dijo más Abram: He aquà no me has dado simiente, y he aquà el hijo de mi casa me hereda.
4 Y luego la palabra del SEÃ前R vino a él diciendo: No te heredará éste, sino el que saldrá de tus entrañas, aquél te heredará.
5 Y le sacó fuera, y dijo: Mira ahora a los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Asà será tu simiente.
6 Y creyó al SEÃ前R, y se lo contó por justicia.
7 Y le dijo: Yo [soy] el SEÃ前R, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.
8 Y [él] respondió: Señor DIOS ¿en qué conoceré que la tengo de heredar?
9 Y le dijo: Apártame [una] becerra de tres años, y [una] cabra de tres años, y [un] carnero de tres años, [una] tórtola también, y [un] palomino.
10 Y tomó [él] todas estas cosas, y las partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de otra; mas no partió las aves.
11 Y descendÃan aves sobre los cuerpos muertos, y las ojeaba Abram.
12 Y fue que poniéndose el sol cayó sueño sobre Abram, y he aquà que [un] temor, [una] oscuridad grande cayó sobre él.
13 Entonces dijo a Abram: Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y les servirán, y serán afligidos cuatrocientos años.
14 Mas también a la gente a quien servirán, juzgo yo; y después de esto saldrán con grande riqueza.
15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aun no [está] cumplida la maldad del amorreo hasta aquÃ.
17 Y sucedió [que] puesto el sol, y hubo [una] oscuridad, y he aquà un horno de humo, y [una] antorcha de fuego que pasó por entre las mitades.
18 Aquel dÃa hizo el SEÃ前R pacto con Abram diciendo: A tu simiente daré esta tierra desde el rÃo de Egipto hasta el rÃo grande, el rÃo Eufrates;
19 al cineo, y al cenezeo, y al cadmoneo, 20 al heteo, y al ferezeo, y al rafeo,
21 y al amorreo, y al cananeo, y al gergeseo, y al jebuseo.
CAPÃ控ULO 16
1 Y Sarai, mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenÃa una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
2 Dijo, pues, Sarai a Abram: He aquà ahora el SEÃ前R me ha vedado de dar a luz; te ruego que entres a mi sierva; por ventura tendré hijos de ella. Y oyó Abram al dicho de Sarai.
3 Y Sarai, la mujer de Abram, tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que habÃa habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio a Abram su marido por mujer.
4 Y [él] entró a Agar, la cual concibió; y cuando vio que habÃa concebido, miraba con desprecio a su señora.
5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta [es] sobre ti; yo puse mi sierva en tu seno, y viéndose embarazada, me mira con desprecio; juzgue el SEÃ前R entre mà y ti.
6 Y respondió Abram a Sarai: He ahà tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere. Entonces Sarai la afligió, y [ella] huyó de su presencia.
7 Y la halló el ángel del SEÃ前R junto a [una] fuente de agua en el desierto, junto a la fuente [que está] en el camino del Sur.
8 Y [le] dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y [ella] respondió: Huyo de delante de Sarai, mi señora.
9 Y le dijo el ángel del SEÃ前R: Vuélvete a tu señora, y humÃllate bajo su mano.
10 Le dijo [también] el ángel del SEÃ前R: Multiplicaré tanto tu simiente, que no será contada por la multitud.
11 Y le dijo [aun] el ángel del SEÃ前R: He aquà que has concebido, y darás a luz [un] hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque ha oÃdo el SEÃ前R tu aflicción.
12 Y él será hombre fiero; su mano contra todos, y las manos de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
13 Entonces [ella] llamó el nombre del SEÃ前R que hablaba con ella, Atta el roi, [Tú eres el] Dios de la [vista]; porque dijo: ¿No he visto también aquà las espaldas del que me vio?
14 Por lo cual llamó al pozo, Pozo del Viviente que me ve. He aquà [está] entre Cades y Bered.
15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre de su hijo que le dio Agar, Ismael.
16 Y [era] Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.
CAPÃ控ULO 17
1 Y siendo Abram de edad de noventa y nueve años, el SEÃ前R se le apareció, y le dijo: Yo [soy] el Dios todo poderoso; anda delante de mÃ, y sé perfecto.
2 Y pondré mi pacto entre mà y ti, y te multiplicaré mucho en gran manera.
3 Entonces Abram cayó sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo:
4 He aquà mi pacto contigo: Serás por padre de muchedumbre de gentiles;
5 y no se llamará más tu nombre Abram, sino [que] será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentiles.
6 Y te multiplicaré mucho en gran manera, y te pondré en gentiles, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi pacto entre mà y ti, y entre tu simiente después de ti por sus generaciones, por alianza perpetua, para serte a ti por Dios, y a tu simiente después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán, en heredad perpetua; y les seré por Dios.
9 Dijo [de nuevo] Dios a Abraham: Tú, empero, mi pacto guardarás, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones.
10 Este [será] mi pacto, que guardaréis entre mà y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado en vosotros todo macho.
11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mà y vosotros.
12 Y de edad de ocho dÃas será circuncidado en vosotros todo macho por vuestras generaciones: el nacido en casa, y el comprado a dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente.
13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne para alianza perpetua.
14 Y el macho incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; mi pacto anuló.
15 Dijo también el SEÃ前R a Abraham: A Sarai tu mujer no llamarás su nombre Sarai, mas Sara será su nombre.
16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; [sÃ], la bendeciré, y vendrá a ser [madre] de gentiles; reyes de pueblos serán de ella.
17 Entonces Abraham cayó sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer [hijo]? ¿Y si Sara, ya de noventa años, ha de dar a luz?
18 Y dijo Abraham a Dios: Deseo que Ismael viva delante de ti.
19 Y respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz [un] hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él por alianza perpetua a su simiente después de él. 20 Y por Ismael, [también] te he oÃdo: he aquà [que] le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera: doce prÃncipes engendrará, y le pondré por gran gente.
21 Mas [yo] estableceré mi pacto con Isaac, el cual te dará a luz Sara en este tiempo el año siguiente.
22 Y acabó de hablar con él, y subió Dios de [estar] con Abraham.
23 Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los [siervos] nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, todo macho en los varones de la casa de Abraham, y circuncidó la carne de su prepucio en aquel mismo dÃa, como Dios habÃa hablado con él.
24 Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.
25 E Ismael su hijo era de trece años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.
26 En aquel mismo dÃa fue circuncidado Abraham e Ismael su hijo.
27 Y todos los varones de su casa, el [siervo] nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con él.
CAPÃ控ULO 18
1 Y [se] le apareció el SEÃ前R en el alcornocal de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, cuando comenzaba el calor del dÃa.
2 Y alzó sus ojos, y miró, y he aquà tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se inclinó hacia la tierra,
3 Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.
4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,
5 y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón; después pasaréis, porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y [ellos] dijeron: Haz asà como has dicho.
6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo de la ceniza.
7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó [un] becerro tierno y bueno, y lo dio al joven, y éste se dio prisa a aderezarlo.
8 Tomó también manteca y leche, y el becerro que habÃa aderezado, y lo puso delante de ellos; y él estaba junto a ellos debajo del árbol; y comieron.
9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquà en la tienda.
10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti según el tiempo de la vida, y he aquÃ, que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, y Abraham [estaba] detrás de él.
11 Y Abraham y Sara [eran] viejos, entrados en dÃas: y a Sara [le] habÃa cesado ya la costumbre de las mujeres.
12 Se rió, pues, Sara entre sÃ, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite? Asà mismo mi señor [es ya] viejo.
13 Entonces el SEÃ前R dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reÃdo Sara diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?
14 ¿Por ventura hay para Dios alguna cosa difÃcil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá [un] hijo.
15 Entonces Sara negó diciendo: No me reÃ; porque tuvo miedo. Y [él] dijo: No es asÃ, porque te reÃste.
16 Y los varones se levantaron de allÃ, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.
17 Y el SEÃ前R dijo: ¿Encubro yo a Abraham lo que hago,
18 habiendo de ser Abraham en gran gente y fuerte, y habiendo de ser benditos en él todos los gentiles de la tierra?
19 Porque [yo] lo he conocido, [sé] que mandará a sus hijos y a su casa después de sÃ, que guarden el camino del SEÃ前R, haciendo justicia y juicio, para que haga venir el SEÃ前R sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. 20 Entonces el SEÃ前R le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se ha engrandecido, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,
21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mÃ; y si no, lo sabré.
22 Y se apartaron de allà los varones, y fueron hacia Sodoma; mas Abraham estaba aún delante del SEÃ前R.
23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impÃo?
24 Por ventura hay cincuenta justos dentro de la ciudad, ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que [estén] dentro de él?
25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impÃo, y que sea el justo [tratado] como el impÃo; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer derecho?
26 Entonces respondió el SEÃ前R: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor de ellos.
27 Y Abraham replicó y dijo: He aquà ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza;
28 por ventura faltarán de cincuenta justos, cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No [la] destruiré, si hallare allà cuarenta y cinco.
29 Y volvió a hablarle, y dijo: Por ventura se hallarán allà cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta.
30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: Por ventura se hallarán allà treinta. Y respondió: No [lo] haré si hallare allà treinta.
31 Y dijo: He aquà ahora que he comenzado a hablar a mi Señor: Por ventura se hallarán allà veinte. Respondió, no [la] destruiré, por veinte.
32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: Por ventura se hallarán allà diez. Respondió, No [la] destruiré, por diez.
33 Y se fue el SEÃ前R, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham se volvió a su lugar.
CAPÃ控ULO 19
1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó su faz a tierra.
2 Y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies: y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza dormiremos.
3 Mas él porfió con ellos mucho, y [se] vinieron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura y comieron.
4 Y antes que se acostasen, cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo;
5 y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde [están] los varones que vinieron a ti esta noche? Sácanolos, para que los conozcamos.
6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró las puertas tras sÃ,
7 y dijo: Hermanos mÃos, os ruego que no hagáis mal.
8 He aquà ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.
9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino éste aquà para habitar como un extraño, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacÃan gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper las puertas.
10 Entonces los varones extendieron su mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron las puertas.
11 Y a los varones que [estaban] a la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, hirieron con ceguera; mas [ellos] se fatigaban por hallar la puerta.
12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquà alguno [más]? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar:
13 Porque destruimos este lugar, por cuanto el clamor de ellos se ha engrandecido delante del SEÃ前R; por tanto el SEÃ前R nos ha enviado para destruirlo.
14 Entonces salió Lot, y habló a sus yernos, los que habÃan de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque el SEÃ前R va a destruir esta ciudad. Mas fue [tenido] como burlador en ojos de sus yernos.
15 Y cuando el alba subÃa, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan [aquÃ], para que no perezcas en el castigo de la ciudad.
16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas en la misericordia del SEÃ前R [que era] sobre él; y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad.
17 Y fue que sacándolos fuera, dijo: Escápate; sobre tu alma; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, para que no perezcas.
18 Y Lot les dijo: No, yo os ruego, señores mÃos;
19 he aquà ahora ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, que por ventura no se me pegue el mal, y muera. 20 He aquà ahora esta ciudad [está] cercana para huir allá, la cual [es] pequeña; escaparé ahora allá, (¿no [es ella] pequeña?) y vivirá mi alma.
21 Y le respondió: He aquà he recibido también tu súplica sobre esto, para no destruir la ciudad de que has hablado.
22 Date prisa, escápate allá; porque no podré hacer nada hasta que hayas llegado allá. Por esto fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.
23 El sol salÃa sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.
24 Y el SEÃ前R llovió sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego del SEÃ前R desde los cielos;
25 y trastornó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.
26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.
27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde habÃa estado delante del SEÃ前R.
28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquà que el humo subÃa de la tierra como el humo de un horno.
29 Y fue que, destruyendo Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió [fuera] a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.
30 Pero Lot subió de Zoar, y [se] asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se alojó en [una] cueva él y sus dos hijas.
31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no [queda] varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra.
32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación.
33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche; y entró la mayor, y durmió con su padre; mas [él] no supo cuándo se acostó [ella], ni cuándo se levantó.
34 El dÃa siguiente dijo la mayor a la menor: He aquà [yo] dormà la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra, duerme con él, y conservemos de nuestro padre generación.
35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche; y se levantó la menor, y durmió con él; y él no supo cuándo se acostó [ella], ni cuándo se levantó.
36 Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre.
37 Y dio a luz la mayor [un] hijo, y llamó su nombre Moab, el cual [es] padre de los moabitas hasta hoy.
38 La menor también dio a luz [un] hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual [es] padre de los amonitas hasta hoy.
CAPÃ控ULO 20
1 De allà partió Abraham a la tierra del mediodÃa, y [se] asentó entre Cades y Shur, y peregrinó en Gerar.
2 Y decÃa Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Abimelec, rey de Gerar, envió y tomó a Sara.
3 Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquà muerto eres por la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.
4 Mas Abimelec no [se] habÃa llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también la gente justa?
5 ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón, y con limpieza de mis manos he hecho esto.
6 Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mÃ, y asà no te permità que la tocases.
7 Ahora, pues, vuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si tú no la volvieres, sabe que de cierto morirás, con todo lo que fuere tuyo.
8 Entonces Abimelec se levantó de mañana, y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oÃdos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.
9 Después llamó Abimelec a Abraham y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿Y [en] qué pequé [yo] contra ti, que has atraÃdo sobre mà y sobre mi reino tan gran pecado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo.
10 Y dijo [más] Abimelec a Abraham: ¿Qué viste para que hicieses esto?
11 Y Abraham respondió: Porque dije [para mÃ]: Cierto no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.
12 Y a la verdad también [es] mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer.
13 Y fue que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, [yo] le dije: Esta [es] la merced que tú me harás, que en todos los lugares donde llegáremos, digas de mÃ: Mi hermano es.
14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y [se los] dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.
15 Y dijo Abimelec: He aquà mi tierra [está] delante de ti, habita donde bien te pareciere.
16 Y a Sara dijo: He aquà he dado mil [monedas] de plata a tu hermano; mira que él te [es] por velo de ojos para todos los que [estuvieron] contigo, y para con todos; [asà fue] reprendida.
17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.
18 Porque habÃa del todo cerrado el SEÃ前R toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.
CAPÃ控ULO 21
1 Y visitó el SEÃ前R a Sara, como habÃa dicho, e hizo el SEÃ前R con Sara como habÃa hablado.
2 Y Sara concibió y dio a luz a Abraham [un] hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le habÃa dicho.
3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.
4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho dÃas, como Dios le mandó.
5 Y era Abraham de cien años, cuando le nació Isaac su hijo.
6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.
7 Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habÃa de dar leche a hijos? Que le he dado a luz un hijo en su vejez.
8 Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el dÃa que fue destetado Isaac.
9 Y vio Sara al hijo de Agar la egipcia, el cual ésta [le] habÃa dado a luz a Abraham, que se burlaba.
10 Por tanto dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo; que el hijo de esta sierva no ha de heredar con mi hijo, con Isaac.
11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.
12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.
13 Y también al hijo de la sierva pondré en gente, porque [es] tu simiente.
14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y [un] odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y [le] entregó al muchacho, y la envió. Y ella fue, y se perdió en el desierto de Beerseba.
15 Y faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un árbol;
16 y se fue y se sentó enfrente, alejándose como un tiro de arco; diciendo: No veré cuando el muchacho morirá; y se sentó enfrente, y alzó su voz y lloró.
17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oÃdo la voz del muchacho en donde está.
18 Levántate, alza al muchacho, y tómalo de tu mano, porque en gran gente lo tengo de poner.
19 Entonces abrió Dios sus ojos, y vio una fuente de agua; y fue, y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. 20 Y fue Dios con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.
21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.
22 Y aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol, prÃncipe de su ejército, a Abraham diciendo: Dios es contigo en todo cuanto haces.
23 Ahora pues, júrame aquà por Dios, que no faltarás a mÃ, ni a mi hijo, ni a mi nieto; sino que conforme a la misericordia que [yo] hice contigo, harás [tú] conmigo y con la tierra donde has peregrinado.
24 Y respondió Abraham: Yo juraré.
25 Y Abraham reprendió a Abimelec a causa de [un] pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habÃan quitado.
26 Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oÃdo hasta hoy.
27 Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos alianza.
28 Y puso Abraham siete corderas del rebaño aparte.
29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué [significan] esas siete corderas que has puesto aparte?
30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sean en testimonio [de] que [yo] cavé este pozo.
31 Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allà juraron ambos.
32 Asà hicieron alianza en Beerseba; y se levantó Abimelec y Ficol, prÃncipe de su ejército, y se volvieron a tierra de los filisteos.
33 Y plantó [Abraham un] bosque en Beerseba, e invocó allà el nombre del SEÃ前R Dios eterno.
34 Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos dÃas.
CAPÃ控ULO 22
1 Y aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y [él] respondió: Heme aquÃ.
2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allà en holocausto sobre uno de los montes que [yo] te diré.
3 Y Abraham madrugó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos criados suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.
4 Al tercer dÃa alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
5 Entonces dijo Abraham a sus criados: Esperaos aquà con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allÃ, y adoraremos, y volveremos a vosotros.
6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo; y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mÃo. Y él respondió: Heme aquÃ, mi hijo. Y él dijo: He aquà el fuego y la leña; mas ¿dónde [está] el cordero para el holocausto?
8 Y respondió Abraham: Dios proveerá para si cordero para el holocausto, hijo mÃo. E iban juntos.
9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le habÃa dicho, edificó allà Abraham [un] altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y le puso en el altar sobre la leña.
10 Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo, para degollar a su hijo.
11 Entonces el ángel del SEÃ前R le dio voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquÃ.
12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ahora conozco que temes a Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único;
13 entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquà un carnero a sus espaldas, trabado en [una] mata por sus cuernos; y fue Abraham, y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, YHWH-jireh ([el SEÃ前R verá]). Por tanto se dice hoy, en el monte del SEÃ前R será visto.
15 Y llamó el ángel del SEÃ前R a Abraham la segunda vez desde el cielo,
16 y dijo: Por mà mismo he jurado, dijo el SEÃ前R, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único;
17 bendiciendo te bendeciré, y multiplicando, multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que [está] a la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos:
18 En tu simiente serán benditos todos los gentiles de la tierra, por cuanto escuchaste a mi voz.
19 Y se tornó Abraham a sus criados, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba. 20 Y aconteció después de estas cosas, que fue dada nueva a Abraham, diciendo: He aquà que también Milca ha dado a luz hijos a Nacor tu hermano:
21 A Uz su primogénito, y a Buz su hermano, y a Kemuel padre de Aram.
22 Y a Quesed, y a Hazo, y a Pildas, y a Jidlaf, y a Betuel.
23 Y Betuel engendró a Rebeca. Estos ocho dio a luz Milca a Nacor, hermano de Abraham.
24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, y a Gaham, y a Tahas, y a Maaca.
CAPÃ控ULO 23
1 Y fue la vida de Sara ciento veintisiete años; [tantos fueron] los años de la vida de Sara.
2 Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y vino Abraham a endechar a Sara, y a llorarla.
3 Y se levantó Abraham de delante de su muerta, y habló a los hijos de Het, diciendo:
4 Peregrino y advenedizo soy entre vosotros; dadme heredad de sepultura con vosotros, y sepultaré mi muerta de delante de mÃ.
5 Y respondieron los hijos de Het a Abraham, y le dijeron:
6 Oyenos, señor mÃo, [eres] un prÃncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestras sepulturas sepulta [a] tu muerta; ninguno de nosotros te impedirá su sepultura, para que entierres tu muerta.
7 Y Abraham se levantó, y se inclinó al pueblo de aquella tierra, a los hijos de Het;
8 y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad que yo sepulte mi muerta de delante de mÃ, oÃdme, e interceded por mà con Efrón, hijo de Zohar,
9 [para] que me dé la cueva de Macpela, que tiene al cabo de su heredad; que por su justo precio me la dé, para heredad de sepultura en medio de vosotros.
10 Este Efrón habitaba entre los hijos de Het; y respondió Efrón heteo a Abraham, en oÃdos de los hijos de Het, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:
11 No, señor mÃo, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que [está] en ella; delante de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu muerta.
12 Y Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra.
13 Y respondió a Efrón en oÃdos del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te [place], te ruego que me oigas; [yo] daré el precio de la heredad, tómalo de mÃ, y sepultaré en ella mi muerta.
14 Y respondió Efrón a Abraham, diciéndole:
15 Señor mÃo, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata; ¿qué es esto entre mà y ti? Entierra [pues] tu muerta.
16 Entonces Abraham se convino con Efrón, y pesó Abraham a Efrón el dinero que dijo, oyéndolo los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, corrientes por los mercaderes.
17 Y quedó la heredad de Efrón que [estaba] en Macpela enfrente de Mamre, la heredad y la cueva que [estaba] en ella, y todos los árboles que [habÃa] en la heredad, y en todo su término al derredor,
18 de Abraham en posesión, a vista de los hijos de Het, y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad.
19 Y después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela enfrente de Mamre, que [es] Hebrón en la tierra de Canaán. 20 Y quedó la heredad y la cueva que en ella [habÃa], de Abraham, en heredad de sepultura [comprada] de los hijos de Het.
CAPÃ控ULO 24
1 Y Abraham [era ya] viejo, y bien entrado en dÃas; y el SEÃ前R habÃa bendecido a Abraham en todo.
2 Y dijo Abraham a su siervo, [el más] viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenÃa: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,
3 y te juramentaré por el SEÃ前R, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;
4 sino que irás a mi tierra y a mi natural, y tomarás [de allá] mujer para mi hijo Isaac.
5 Y el siervo le respondió: Por ventura la mujer no querrá venir en pos de mà a esta tierra, ¿volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?
6 Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.
7 El SEÃ前R, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre, y de la tierra de mi natural, y me habló, y me juró diciendo: A tu simiente daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y [tú] tomarás de allá mujer para mi hijo.
8 Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.
9 Entonces el siervo puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.
10 Y el siervo tomó diez camellos de los camellos de su señor, y fue llevando en su mano lo mejor que su señor tenÃa;
